¿Cómo saber sobre economía del comportamiento puede darte una ventaja al momento de invertir? Vamos a descubrirlo!

Este es el segundo artículo de nuestra serie que explora las teorías ganadoras del Premio Nobel de Economía y su aplicación práctica en el mundo de las inversiones, trading y criptomonedas. Con esta serie buscamos informar a los lectores sobre teorías económicas influyentes, mostrando cómo pueden no solo comprender estos conceptos, sino también aplicarlos para mejorar sus estrategias de inversión y decisiones financieras en mercados tan dinámicos como el de las criptomonedas.

Cada año, la Academia Sueca otorga el Premio Nobel a teorías económicas revolucionarias. A pesar de que estas cubren diferentes áreas de la economía, en esta serie nos enfocamos en las teorías que explican en profundidad cómo funcionan los mercados financieros y cómo sacar el mayor provecho de las inversiones. Estas ideas son esenciales para optimizar las decisiones de inversión y comprender los patrones de comportamiento en los mercados financieros.

En este artículo, analizaremos la teoría por la cual Richard Thaler recibió el Premio Nobel de Economía en 2017. Su trabajo combina psicología y economía para explicar cómo las personas toman decisiones financieras, frecuentemente alejándose de la racionalidad clásica. Como esta teoría cubre varios aspectos fundamentales, la dividiremos en dos partes: en este artículo, nos enfocaremos en el concepto de economía del comportamiento y los sesgos cognitivos más relevantes para el mundo del trading y las criptomonedas.

¿QUÉ ES LA ECONOMÍA CONDUCTUAL?

Tradicionalmente, la economía ha asumido que las personas son seres racionales que maximizan su utilidad basándose en toda la información disponible. Este enfoque, conocido como teoría de la utilidad esperada, fue durante mucho tiempo la base de la teoría económica clásica, en la que los agentes económicos o “Econs” siempre toman decisiones óptimas. Sin embargo, la economía conductual, desarrollada a partir de los estudios de figuras como Daniel Kahneman, Amos Tversky y Richard Thaler, desafía esta visión al demostrar que las personas están fuertemente influenciadas por sesgos cognitivos y emociones. Este enfoque permitió crear una teoría económica más flexible y realista que capta mejor las complejidades del comportamiento humano en los mercados financieros y en otros entornos económicos.

Esta perspectiva ha tenido un impacto significativo en políticas públicas, mercados financieros y finanzas personales, ayudando a ajustar expectativas y creando herramientas que facilitan una toma de decisiones más efectiva. Al final, todas las decisiones económicas son, esencialmente, decisiones humanas, naturalmente afectadas por el comportamiento y la psicología. Cometemos errores, y no siempre aprendemos de ellos como suponía la economía clásica. Algunas decisiones erróneas, de hecho, pueden parecer racionales en ciertos contextos.

Thaler define estos errores como sesgos cognitivos, que son distorsiones en nuestra manera de pensar que nos llevan a tomar decisiones rápidas, aunque no siempre precisas. Los sesgos cognitivos son patrones repetitivos de pensamiento que afectan a la mayoría de las personas y se originan en nuestras limitaciones cognitivas y en el uso de atajos mentales (heurísticas), especialmente en situaciones complejas o cuando estamos sobrecargados de información. Aunque estos atajos pueden ahorrarnos tiempo, también pueden llevarnos a interpretar la realidad de manera errónea o sesgada.

LOS SESGOS COGNITIVOS DENTRO DEL MUNDO DEL TRADING Y LAS CRIPTOMONEDAS

Los siguientes sesgos muestran cómo factores psicológicos pueden afectar las decisiones en un entorno financiero, y son esenciales para entender por qué los inversionistas a menudo actúan de forma contraria a sus propios intereses racionales.

Aversión a las Pérdidas

Este sesgo se refiere a la tendencia de las personas a sentir el dolor de una pérdida con mayor intensidad que el placer de una ganancia de la misma magnitud.

Desde un punto de vista teórico, este sesgo surge porque la psicología humana está predispuesta a evitar la sensación de pérdida. En situaciones de riesgo, esta aversión nos hace actuar de manera conservadora para evitar perder, incluso si eso significa renunciar a una oportunidad de ganar. Este comportamiento contradice la teoría económica clásica, que asume que las personas toman decisiones racionales con base en maximizar su utilidad. En lugar de ello, las personas prefieren “jugar a lo seguro” para evitar la incomodidad emocional de una posible pérdida​

Ejemplo práctico: Un inversor compra una criptomoneda a $60,000 USD, y al ver que el precio cae a $45,000 USD, decide no vender para evitar “asumir la pérdida”. Aunque mantenerlo pueda no ser la mejor estrategia, el inversor evita vender por el malestar asociado a la pérdida. Esto puede llevarlo a sostener una inversión en pérdidas por mucho tiempo, a la espera de una recuperación incierta.

Contabilidad Mental

Este sesgo ocurre cuando las personas dividen su dinero en diferentes “cuentas mentales” según su propósito o fuente, tratándolas de manera distinta, aunque en teoría todo el dinero debería ser igual.

Desde la teoría, este comportamiento contradice el enfoque racional de la economía clásica, que asume que las personas toman decisiones financieras de forma integrada y lógica. En realidad, nuestras “cuentas mentales” pueden llevarnos a gastar más fácilmente dinero que consideramos “extra” (como una ganancia inesperada), mientras que somos más cuidadosos con los fondos que hemos reservado para metas importantes, incluso si ambos fondos tienen el mismo valor. Este sesgo surge porque las personas tienden a categorizar su dinero con base en su origen o propósito, como si fuera “dinero para gastar”, “dinero de emergencia” o “ganancias de inversión”.

Ejemplo práctico: Un trader gana $500 en una operación y lo considera “dinero fácil”, así que decide reinvertirlo de forma arriesgada en una criptomoneda volátil. En cambio, trata sus ahorros con más precaución. Esta distinción mental entre el “dinero ganado” y el “dinero ganado con esfuerzo” puede llevar a riesgos innecesarios en inversiones.

Efecto Dotación (Endowment Effect)

Las personas suelen valorar más lo que poseen que lo que no, aunque ambos tengan el mismo valor objetivo. Este efecto sugiere que el acto de poseer algo aumenta subjetivamente su valor, incluso si su valor de mercado no cambia. En términos sencillos, cuando tenemos algo, lo percibimos como más valioso y sentimos una especie de “apego psicológico” que nos hace menos dispuestos a venderlo o intercambiarlo.

Este sesgo va en contra de la teoría económica tradicional, que sostiene que las personas valoran un bien solo por su utilidad o valor de mercado, sin que la propiedad en sí misma influya. En realidad, el efecto dotación muestra que la posesión introduce un valor emocional que hace que las personas exijan más dinero para vender un objeto de lo que estarían dispuestas a pagar para adquirirlo, lo que lleva a precios inconsistentes y decisiones de compra-venta menos racionales

Ejemplo en criptomonedas: Un inversor compra Ethereum y, aunque el precio sube, se resiste a vender porque se apega a su inversión. Considera que su Ethereum tiene un valor especial solo por el hecho de que ya es suyo, lo que le impide vender para obtener beneficios y reinvertir estratégicamente en otra moneda.

Exceso de Confianza

Este sesgo ocurre cuando las personas sobreestiman su capacidad de predicción o control sobre el mercado.

En economía clásica, se asume que los agentes actúan racionalmente, evaluando sus decisiones con base en la información objetiva. Sin embargo, el sesgo de exceso de confianza muestra que esta suposición es limitada, ya que los individuos no siempre reconocen sus limitaciones. Este sesgo puede llevar, por ejemplo, a que un trader invierta en una criptomoneda con alta volatilidad confiando en que sabe cuándo entrar o salir del mercado, cuando en realidad las condiciones pueden ser mucho más impredecibles de lo que percibe.

Ejemplo en trading: Un trader cree que tiene la habilidad para prever caídas y subidas del mercado de criptomonedas basándose en patrones recientes, sin considerar la alta volatilidad del mercado. Esto puede llevarlo a hacer apuestas grandes y riesgosas, confiando demasiado en su propia intuición o análisis subjetivo​.

Sesgo del Status Quo

Este último sesgo demuestra la tendencia a preferir que las cosas permanezcan como están, evitando cambios, incluso cuando un ajuste podría ser más beneficioso. Este sesgo implica que las personas suelen apegarse a la situación actual, o “status quo”, por razones como comodidad, miedo al riesgo o simplemente inercia. Desde una perspectiva teórica, este sesgo se considera una traba para la toma de decisiones óptimas, ya que lleva a las personas a rechazar alternativas que podrían mejorar su situación solo porque implican un cambio.

Desafía la teoría económica clásica, que asume que las personas siempre eligen la opción más racional o beneficiosa. En la práctica, el apego al status quo se observa en contextos como inversiones y finanzas, donde los inversores pueden mantener activos en su portafolio sin revisarlos, por temor al riesgo de cambio o simplemente por la costumbre de verlos ahí. Por ejemplo, un inversor podría evitar cambiar sus inversiones a un activo que ofrece un mejor rendimiento solo por la resistencia al cambio, aún si las cifras sugieren que le convendría hacerlo.

Ejemplo práctico: Un inversor mantiene su portafolio de criptomonedas sin hacer ajustes, aunque otros activos estén mostrando más potencial. Esta inercia lo hace perder oportunidades de optimizar su portafolio, simplemente por comodidad o falta de impulso para el cambio.

CONCLUSIÓN

En este artículo, exploramos cómo los sesgos cognitivos influyen en nuestras decisiones de inversión. La economía del comportamiento, impulsada por el trabajo de Richard Thaler, demuestra que los seres humanos no son siempre racionales y que nuestra psicología influye fuertemente en la manera en que gestionamos el riesgo y percibimos las ganancias o pérdidas. Sesgos como la aversión a las pérdidas, la contabilidad mental y el exceso de confianza revelan cómo nuestras decisiones pueden desviarse de los modelos de racionalidad económica clásica, lo que a menudo nos lleva a resultados poco óptimos en el mercado.

En el próximo artículo, continuaremos explorando la economía conductual y profundizaremos en conceptos avanzados como la teoría del empujón y la contabilidad mental, también desarrolladas por Richard Thaler. Adicionalmente exploraremos estrategias específicas para traders experimentados, aplicando estos principios a situaciones reales en el mundo de las criptomonedas.

¡Si te gustó este artículo te invito a compartirlo y acompañarme la siguiente semana! Puedes encontrar la versión en inglés de este articulo aquí

Ganar en Trading: Controlar Nuestras Emociones was originally published in Coinmonks on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.

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